jueves, 2 de abril de 2026

GUERRA Y PAZ




 


¿Tortilla con o sin cebolla? Un debate imposible en la España del hambre

Hoy en día, en España tenemos hay un debate bastante divertido: ¿La tortilla de patata debe llevar cebolla o no? Es una discusión que nos encanta, pero hubo un tiempo en el que esta pregunta no tenía ningún sentido.

Entre 1936 y 1946, durante la Guerra Civil y los años posteriores (la posguerra), el problema de la comida no era la cebolla: el verdadero drama era que no había ni huevos ni patatas.

La tortilla "imposible": sin huevo y sin patata

¿Te imaginas cocinar una tortilla sin sus ingredientes principales? En aquellos años de pobreza y carestía, la gente tuvo que usar su ingenio para no morir de hambre. La receta más famosa de la época era la "tortilla de guerra":

  • En lugar de patatas: Se usaba el albedo, que es la parte blanca de la cáscara de las naranjas. Se ponía en remojo para que estuviera blanda y tuviera una textura parecida a la patata.

  • En lugar de huevos: Se sustituían por una mezcla de harina, agua y un poco de bicarbonato, pimienta, sal y colorante para darle color y volumen.

No sabía igual que la tortilla de tu abuela, pero era lo único que muchos podían comer para engañar al estómago.

Las cartillas de racionamiento: promesas vacías

Para controlar la poca comida que había, el gobierno creó las cartillas de racionamiento. En teoría, cada persona tenía derecho a una cantidad fija de alimentos (como 400 gramos de pan o 250 de patatas al día).

La realidad: Estas cantidades nunca se respetaban. El pan, el alimento más básico, casi siempre se agotaba. La gente hacía colas de horas y, al llegar al mostrador, se encontraban con que no quedaba nada.

En gran parte del país, alimentos como la carne, la leche o el azúcar eran tan escasos que solo se podían conseguir legalmente con una receta médica, como si fueran medicinas.

El año más difícil y el mercado negro

El año 1941 fue el peor de todos. La falta de comida hizo que las enfermedades se extendieran y muchas personas fallecieran por desnutrición. Los más afectados fueron los niños, especialmente los huérfanos.

Mientras la mayoría sufría un hambre atroz, existía el estraperlo (el mercado negro). Allí podías encontrar cualquier cosa, pero a precios tan altos que solo los más ricos podían pagarlo.

Alimentos prohibidos: de la necesidad al tabú

Cuando el hambre es extrema, las reglas sobre lo que "se debe comer" desaparecen. Para sobrevivir, muchas familias empezaron a comer animales que hoy consideramos tabú o imposibles:

  1. Aves extrañas: Buitres, lechuzas o cigüeñas.

  2. Animales de campo: Lagartos, culebras y ratas.

  3. Animales domésticos: Perros, burros y gatos.

Seguramente has escuchado la expresión "dar gato por liebre". En la posguerra, esto era literal. En muchos pueblos dejaron de verse gatos por las calles porque la gente los cocinaba para intentar imitar el sabor del conejo o la liebre.

En algunas localidades, señalan algunas fuentes, dejaron de verse gatos por las calles.

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