domingo, 1 de mayo de 2016

Civilización: Antoni Gaudí


Antoni Plàcid Guillem Gaudí i Cornet nació en la provincia catalana de Tarragona en 1852. . Se sabe poco de la infancia temprana de Gaudí, excepto que sufrió de reumatismo desde que tenía seis años. 
Gaudí estaba lejos de ser un estudiante destacado en la escuela religiosa a la que asistía. Como estudiante de arquitectura, se dice que perdió muchas clases, pero se sabía que pasaba mucho tiempo en la biblioteca. Sus resultados como estudiante fueron mediocres, aunque destacó en un par de proyectos.
La llegada de Gaudí al mundo de la arquitectura coincidió con un periodo de fuerte crecimiento económico y urbanístico de Barcelona, principalmente debido a la prosperidad de la industria textil de la ciudad. Sus primeros trabajos en la Casa Vicens y en la Villa El Capricho fueron seguidos por la Finca Güell que se convertiría después en el famosísimo Parque Güell, una ciudad jardín que sigue el modelo de los parques ingleses y fue concebido para ser residencia de 60 familias de clase media alta. El mismo Gaudí vivió en la casa piloto del parque con su padre y su sobrina.
En 1883 tuvo el encargo de La Sagrada Familia. Gaudí trabajó en este proyecto la mayor parte de su vida (43 años), sin llegar a verlo terminado. Se preve que la  construcción de La Sagrada Familia estará concluída para 2026, dado que no hay planos que seguir… Gaudí trabajaba exclusivamente a partir de sus ideas que es todo lo que se tiene para continuar.
En 1904 Josep Batlló, que quería tener su casa en el céntrico y renovado Paseo de Grácia, contrató a Gaudí.  Las innovaciones de la Casa Batlló dejó a la gente estupefacta con sus muros de formas onduladas, grandes ventanales y una fachada muy elaborada. Esto hizo que Pere Milá, un miembro del Parlamento español, pidiera a Gaudí que construyera un nuevo edificio en una esquina de la misma calle: la Casa Milá conocida como “La Pedrera”.
Otros proyectos que merece la pena mencionar incluyen la Casa de los Botines y  la Catedral de Palma de Mallorca, en la que impidieron a Antoni Gaudí continuar con su trabajo, porque se consideró que traicionaba el estilo original.
En 1919, el estado crítico de salud de Gaudí se deterioró con una fiebre de Malta. Esto unido a un empeoramiento de su situación económica le hizo dejar de trabajar en todos sus proyectos, excepto su ambiciosa Sagrada Familia. Siendo un hombre soltero toda su vida, se mudó a un estudio en la catedral. Se volvió taciturno y desarreglado. El 7 de Junio de 1926, lo atropelló un tranvía. Los taxistas, confundiéndolo con un mendigo, se negaron a llevarlo a un hospital pensando que no podría pagarles la carrera, debido al aspecto de su ropa. Fue trasladado a un hospital destinado a gente pobre. Cuando sus amigos lo encontraron finalmente, fue Gaudí quien rechazó ser trasladado a un hospital mejor para su tratamiento alegando que él “pertenecía a los pobres”. Murió tres días después. La orgullosa Barcelona lloró su muerte enlutada y lo honró enterrándolo en su Sagrada Familia.

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